Los días 28 y 29 estuve con Mikel en Candanchú/Somport. 

EL primer día, empecé con un poquito de clásico. Casi 1h30 min. Bien. Con buen ritmo, y notando cómo iba mejorando según pasaba el rato: deslizando el esquie delantero, levantado el trasero y echando el cuerpo hacia delante (aunque todavía no lo suficiente). 

Tras una paradita, Mikel me dejó unos esquis de patinar, y nos estuvo dando unas impagables clases particulares a María y a mi. Me costó bastante más de lo que pensaba. Hay un movimiento de cadera  (mover la cadera hacia el pie que va delante) que no consigo hacer bien, porque voy muy rígido y eso provoca que los esquis derrapen más de la cuenta. Estuvimos haciendo en la parte de Somport, que es muy bonita, pero que sólo tiene cuestas, lo que complica muchísimo el aprendizaje… 

Al día siguiente, estaba ya bastante cansado y como nos pareció que se abría algún claro, decidimos hacer alpino (snowboard en mi caso) y fondo después. El caso es que no me acabé de encontrar a gusto en toda la mañana y para las 12.30 decidí que ya valía, y que me pasaba al fondo de nuevo. Con el nivel de cansancio que llevaba y lo húmeda que estaba la nieve, preferí hacer clásico. De nuevo me vi bien, aunque muy muy cansado. Pensé que ya me veía capaz de hacer la carrera y con eso valía, así que en 1 hora y poco más ya estaba en el coche…pero ya notaba que algo no iba bien.